martes, 31 de mayo de 2011

Reflexión Marcial

No podía perder la oportunidad de escribir acerca de mi gran pasión y en esta ocasión, la honraré con este primer post. El Karate-do (o simplemente, Karate, como se le conoce) es mi pasión. Algo que estudio a conciencia. Incluso, creo que en ocasiones, más que mi propia profesión. Por eso le dedico estas pocas líneas.

¿Por qué "hacemos Karate"?

Hace mucho tiempo he venido haciéndome esta pregunta. ¿Cuál fue el motivo por el que me inicié en este arte marcial? y ¿qué me mantiene ahí?  Actualmente, esta pregunta la extiendo a mis alumnos. ¿Por qué están allí?


Creo que los padres tienen mucho que ver en el desenvolvimiento de sus hijos cuando los inscriben en karate. Pero mucho más, en el apoyo necesario para que estos perduren en el tiempo y no se conviertan en una de las muchas personas que dicen "yo practiqué karate hace muchos años y llegué a cinta x, pero más nunca".  El compromiso personal y la constancia, deberá ser mayor cuando el nuevo practicante es más consciente de lo que está haciendo y qué es lo que busca.  Tal vez la respuesta tenga claridad mucho tiempo después.  Ojalá siempre, sea la correcta.

He conversado con compañeros y amigos de la razón que tienen algunos padres de iniciar a sus hijos en este arte marcial y las opiniones son diversas. Algunos tienen razones claras, porque han tenido la experiencia y quieren que sus hijos aprendan a controlarse (he presenciado casos). Que aprendan a tener seguridad en si mismos. Por el deporte.  Algunos en conocimiento de que se imparte disciplina, marcialidad y respeto. Todos son objetivos sensatos. Lastimosamente debo comentar también casos en que algunos padres inscriben a sus hijos porque no los soportan en casa y esas dos o tres horas que pasan en el Dojo, les dan algo de paz. Otros, para que aprendan a pelear. No hay objetivo claro en este grupo y generalmente, se convierten en alumnos pasajeros. De aquellos que comenté arriba, que no logran completar ni vivir el objetivo.


El Karate, como forma de vida

Pero ¿por qué se dice que el Karate es una forma de vida? El Karate nos prepara físicamente.  Se busca enseñar al cuerpo a hacer y soportar actividades que no son comunes. Pero más importante aún, nos prepara mentalmente. Ante un entrenamiento exigente, ante una situación de competencia, el cuerpo hará lo que nuestra mente le indique. De ahí que esta preparación mental sea de mucha importancia. Siempre dar un poco más de lo que regularmente se puede hacer. Y al momento de sentir el agotamiento, tener el espíritu de continuar. Si esta situación la llevamos a la vivencia cotidiana, es simplemente no dejarse vencer por las circunstancias adversas. Empujar hacia adelante hasta obtener el resultado que se desea. No rendirse en las primeras de cambio sino dar ese resto que está en el último respiro necesario.

Ahí, con mucha seguridad estaremos aplicando el entrenamiento que tantas veces nos ha hecho sudar, pero que nos ha preparado a afrontar y competir. Mucho se podría filosofar respecto a esto. Pero el principio es modelar un ser humano que se trace un plan y tenga la firme intención de completarlo, así sea que en el transcurso, se encuentre con situaciones que le sean adversas. Este es el perfil de la persona que hoy día es necesaria en todos los procesos de la sociedad.

Hace poco, un respetado amigo Sensei (quien espero lea esta reflexión en algún momento) , me regaló una copia del libro "Karate-do, Mi forma de vida", escrito por el maestro Gichin Funakoshi. Cada página está llena de ideas y comentarios que nos remontan a aquellos días en que el Maestro, comenzó a dar forma al Karate moderno. Y en todo momento, nos hace pensar en lo poco que conocemos. El Karate es ARTE, y como tal, no es radical. Tiene muchos matices, pero un objetivo común para cualquiera que sea la forma en que se viva. Recomiendo ampliamente esta lectura.

Ahora que he tenido tiempo para pensar en este artículo, creo que cualquiera sea el arte marcial que se practique, se puede aplicar el mismo principio. Solo queda de parte de quien se inicia, ya sea representante o joven adulto, ser crítico de sus objetivos planteados y detalle también importante, quien aparece como instructor. Dejaré para otro post, este detalle, que es de cuidado.

Por último, si estas leyendo este escrito y practicas algún arte marcial, te has preguntado por qué lo haces? Si no eres practicante, por qué lo harías?


El entrenamiento de Karate inicia y termina con cortesía...

2 comentarios:

  1. Uffff...

    EXCELENTES REFLEXIONES, SENSEI!!!... quiero que mis hijas (a las que pronto conocerás) se inicien en esta práctica tambien... por lo que deja, por la formacion, por lo sano, en fin...

    y algo que me permito agregar a tu post: PARA APRENDER A DEFENDERNOS, porque no debemos olvidar que aunque las ARTES marciales son eso: Un Arte, no dejan de ser MARCIALES... y lo Marcial se refiere a lucha, a guerra, a defensa (nunca para agredir, sino defenderse)...

    Excelente lectura, para alumnos nuevos, para padres y para alumnos "viejos" que sienten que han perdido el camino...

    ossu!

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  2. Lo Importante de todo, es que muchos no comprenden lo que ocurre en un Dojo, esos conocimiento son aplicados en la Vida Cotidiana y salen de manera fluida, donde muchos se confunden y creen que son solo Puñetazos y Patadas. En la Marcialidad impera el Orden de cada una de las Actividades que realizamos, mas allá de lo Comercial esta lo Espirutial para un perfecto crecimiento Personal... Ossu!!! Felicitaciones...

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